Los ciudadanos necesitamos que los vehículos que circulen por las ciudades sean cada vez menos contaminantes y los responsables de los ayuntamientos deben dar los pasos

Los ciudadanos necesitamos que los vehículos que circulen por las ciudades sean cada vez menos contaminantes, y los responsables de los ayuntamientos deben dar los pasos necesarios para lograrlo: ya sea con un mejor transporte público, con nuevas tecnologías o con el uso de bicicletas. Cualquier medida, bien pensada, puede ayudar a reducir la contaminación sin recurrir a prohibiciones.

El pasado jueves entró en vigor la nueva ordenanza del Ayuntamiento de Madrid que regula el servicio de aparcamiento en el interior de la M30, y creo que es una muy buena decisión para mejorar la calidad del aire en la ciudad. A partir de ahora, los coches más contaminantes pagarán más, y los que produzcan menos emisiones pagarán menos. Incluso no pagarán en el caso de los cero emisiones. Y así es como hay que trabajar avanzando soluciones para conseguir el objetivo deseado. Prohibir no es la solución.

Este cambio que ahora ha entrado en vigor fue aprobado en un acuerdo del pleno el 29 de diciembre de 2016, pero su aplicación se retrasó durante seis meses para que los usuarios pudieran conocer bien las nuevas normas y para que diera tiempo suficiente a adaptar todos los equipos a las nuevas normas. Otra buena decisión, sin prisas excesivas.

Uno de los cambios importantes es la reducción del tiempo mínimo por el que habrá que pagar, que antes era de 20 minutos. Hasta ahora, si una persona quería recoger en un domicilio a una persona, por ejemplo, o quería comprar el pan, tenía que pagar 20 minutos de aparcamiento. Esto cambia y desde ahora se puede pagar desde solo cinco minutos de estacionamiento.

Sin embargo, el cambio más importante es la nueva tarificación que se hace en función del tipo de coche y de las emisiones contaminantes. Para ello se utiliza el sistema de clasificación de vehículos puesto en marcha por la Dirección General de Tráfico (DGT). Según este sistema, los vehículos se clasifican en cinco grupos diferentes, cada uno de ellos con su propia tarifa.

Las nuevas tarifas que han entrado en vigor ya en Madrid suponen un coste cero en las tarifas de aparcamiento en las zonas verde y azul para los vehículos cero emisiones. Estos coches son los designados con la etiqueta ‘cero’ de la DGT. En esta categoría se incluyen no solo los vehículos 100% eléctricos, sino también los híbridos enchufables que tengan más de 40 kilómetros de autonomía eléctrica homologada.

El siguiente apartado corresponde a los vehículos catalogados como Eco, en el que se incluyen los turismos, furgonetas ligeras, vehículos de más de ocho plazas y vehículos de transporte de mercancías clasificados como vehículos híbridos enchufables con autonomía menor a 40 kilómetros; los híbridos no enchufables (HEV); los propulsados por gas natural comprimido o licuado (GNC y GNL); y vehículos de gas licuado del petróleo (GLP). En este caso la reducción del importe respecto a la tarifa establecida es de un 50%.

A partir de ahora será más caro aparcar en Madrid para los dueños de los coches más contaminantes. (EFE)
A partir de ahora será más caro aparcar en Madrid para los dueños de los coches más contaminantes. (EFE)

El tercer escalón corresponde a los vehículos calificados como ‘C’ por la DGT, que son los turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir de enero de 2006 y diésel a partir de 2014. Es decir los modelos de gasolina que cumplan la norma Euro 4, 5 y 6, y en diésel la Euro 6. En este caso hay un descuento respecto a la tarifa de un 10%.

Los vehículos de categoría B son los vehículos de gasolina que se matricularon desde enero del año 2000 y los diésel a partir de enero de 2006. Es decir, gasolina cumpliendo Euro 3 y Diesel que lo hacen con Euro 4 y Euro5. En este caso el precio que marca la tarifa de estacionamiento se mantiene inalterada sin reducciones ni sobrecostes.

Los más contaminantes pagarán un 25% más

El último tipo corresponde a los vehículos de la categoría A, que engloba a los vehículos más viejos y contaminantes, matriculados antes del año 2000 en gasolina o antes del 2006 en diésel. En este caso se recurre a un aumento de la tarifa de aparcamiento para tratar de reducir los desplazamientos con este tipo de vehículos más contaminantes. Con respecto a un coche de clase B, que paga el precio de la tarifa sin descuentos, en este caso el ayuntamiento ha decidido imponer una penalización de un 25%.

Esta es una buena manera de tratar de conseguir eliminar de la circulación los vehículos diésel más viejos y contaminantes. La diferencia es clara, si se puede adquirir un coche 100% eléctrico o híbrido enchufable con más de 40 km de autonomía ahorraremos el 100% del precio que pagaríamos por aparcar. Pero estos son coches todavía bastante caros.

Quizá la mejor alternativa en relación con las nuevas tarifas de aparcamiento regulado de Madrid sería con los híbridos. Si cambiamos un coche diésel de más de 12 años de antigüedad por un híbrido o un coche de gas natural, pasaremos de pagar la tarifa incrementada en un 25% a hacerlo con la tarifa reducida en un 50%. Es decir, si tener el coche una hora aparcado nos cuesta con un vehículo tipo B, un diésel matriculado entre 2006 y 2014, unos 2 euros, con uno de clase A nos subirá hasta 2,50 euros. Y con un híbrido se reducirá a un euro.

Vía: http://blogs.elconfidencial.com/motor